Rusia ha lanzado por tercera vez el misil Oreshnik, de gran poder y con capacidad nuclear (aunque con explosión convencional), como respuesta a un ataque con drones en zonas civiles.
Este acto, sumado a un bombardeo masivo sobre Kiev con misiles y drones, es interpretado por líderes europeos como una escalada del conflicto por parte de Vladimir Putin. La normalización del uso de armas nucleares en discursos y ejercicios genera gran preocupación, especialmente ante la posibilidad de un ataque a mayor escala en Europa.