Rusia lanzó un poderoso misil balístico hipersónico en un ataque masivo contra Kiev, uno de los bombardeos más intensos desde el inicio de la guerra, dejando al menos cuatro muertos. El misil, capaz de portar múltiples ojivas convencionales o nucleares, es casi imparable para los sistemas de defensa aérea ucranianos.
El presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, condenó el ataque, calificándolo de una acción desesperada de Rusia. El ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Andriy Chivija, sugirió que el misil podría haber llevado una ojiva falsa como táctica de intimidación. La jefa de asuntos exteriores de la Unión Europea, Kaya Kalas, y el presidente francés, Emmanuel Macron, también condenaron el ataque, considerándolo una escalada en la guerra.
Existe temor en Ucrania sobre una posible inclusión de Bielorrusia en el conflicto, ya que tropas rusas avanzaron desde territorio bielorruso en la invasión de 2022. Zelensky ha ordenado reforzar las tropas en las provincias fronterizas con Bielorrusia como medida preventiva ante una posible ofensiva coordinada.