El presidente de Bolivia anunció la reducción del 50% de su sueldo y la disposición a utilizar herramientas constitucionales para el diálogo con sectores radicalizados, identificados con Evo Morales. Busca desarticular las manifestaciones actuales.
El mandatario negó rotundamente planes de privatización, tarifazos o cobro de bonos en educación, buscando refutar argumentos de los manifestantes. Se propone avanzar en negociaciones para normalizar la situación del país, que lleva al menos 10 días de conflicto.