Se reportaron continuas marchas y movilizaciones en Bolivia, con mineros, la Central Obrera Boliviana, maestros y comunidades originarias descendiendo hacia La Paz.
El presidente Rodrigo Paz anunció una rebaja del 50% en su sueldo y el de sus ministros, un perdonazo tributario y apertura al diálogo. Sin embargo, un dirigente de la Central Obrera Boliviana rechazó el diálogo, exigiendo que el presidente baje al lugar del conflicto en El Alto y pida disculpas por los fallecidos.
Se confirmó un fallecimiento durante un operativo policial, lo que ha exacerbado el descontento popular. El gobierno se desliga de responsabilidades, pero la opinión pública está al tanto de los sucesos. El diálogo se encuentra completamente roto a pesar de los anuncios presidenciales.