La Organización Mundial de la Salud (OMS) impulsa un cambio global para integrar la salud mental en todas las políticas públicas, no solo en el ámbito sanitario. La iniciativa busca que sectores como educación, trabajo, justicia, ambiente y cultura asuman un rol activo en la promoción del bienestar psicológico.
Se destacó que uno de cada ocho personas en el mundo padece algún trastorno de salud mental y que el 70% no recibe tratamiento adecuado, a menudo por estigma o falta de diagnóstico. El programa enfatizó la importancia de abordar la salud mental en ámbitos como la educación y los medios de comunicación, y señaló la relación directa entre el bienestar emocional y la salud física, incluyendo condiciones como la psoriasis y problemas gastrointestinales.
Se hizo hincapié en que la ansiedad y la depresión, trastornos en aumento, están vinculados al estilo de vida, y se recomendó la actividad física como un factor protector. La clave reside en hablar, informarse y priorizar la salud mental, rompiendo el estigma y buscando ayuda profesional cuando sea necesario, ya que cuidar de la salud mental es fundamental para una vida integral.