Se relata la experiencia de una actriz que, tras escuchar frases desalentadoras sobre su cuerpo, desarrolló un rechazo hacia sí misma. La presión por cumplir con ciertos estándares estéticos la llevó a mentir sobre su alimentación y a desear un cuerpo más delgado.
A pesar de haber trabajado desde joven para costear sus clases de teatro, la actriz se sintió golpeada por comentarios negativos. Agradece el apoyo de su familia, pero reconoce que frases como "con dos kilos menos estarías perfecta" dejaron una marca profunda. La búsqueda de aceptación y la lucha contra la autoexigencia se convirtieron en un desafío constante.