Se enfatiza la importancia de la actitud y el impulso en el deporte, incluso si implica sentir dolor.
Se plantea la pregunta sobre si vale la pena el impulso de tirarse al piso para recuperar una pelota imposible, o de hacer una chilena en el último minuto sabiendo que al día siguiente dolerá todo.
Se responde afirmativamente, destacando que el impulso puede ser más fuerte que el dolor.