Cristina, tras encontrar objetos extraños en la puerta de su casa (velas negras, gallinas, pochoclos con cinta violeta), relata que desde hace cuatro meses está desocupada, su pareja la abandonó y acumula deudas. Interpreta estos hallazgos como un ataque directo y una "marca" personal.
Se le explica que estos elementos demuestran que alguien está fijado en ella y le desea mal, pero se le aconseja no sentir odio hacia esa persona, sino tener fe y protegerse. Se le asegura que existe una fuerza superior capaz de vencer estos males.