En 1995, Abuelas de Plaza de Mayo recuperaron a Manuel Goncalves, uno de los niños secuestrados durante la dictadura militar, quien resultó ser hermano de Gastón Goncalves, bajista de Los Pericos.
Este emotivo reencuentro, que implicó un cambio de identidad para Manuel (quien se llamaba Claudio), fue un hito significativo y generó un fuerte compromiso de la banda con la causa de los derechos humanos.
La participación de Los Pericos en la causa de Abuelas de Plaza de Mayo se intensificó, aportando su música y visibilidad para apoyar la búsqueda de nietos desaparecidos.
La historia de Manuel, hincha de Boca y fan de Los Pericos, se convirtió en un símbolo de esperanza y lucha por la verdad y la justicia.