Seis meses después de asumir, el presidente de Bolivia enfrenta un panorama complicado. Las protestas y bloqueos han generado un grave desabastecimiento de medicamentos y alimentos, además de problemas con el suministro de combustible.
La situación se agrava por reclamos de larga data, fragmentación política e incertidumbre internacional, afectando la economía del país. La falta de insumos básicos como oxígeno medicinal ha llevado a la suspensión de cirugías.