El aumento de los servicios (luz, gas, agua) y el transporte está obligando a muchos hogares argentinos a resignar gastos en alimentos para poder cubrirlos. Según datos del Banco Provincia, el gasto familiar en alimentos en abril cayó un 18% en comparación con el promedio de 2023, y la mora bancaria familiar se cuadruplicó en el último año, alcanzando el 11,2%.
La canasta de servicios en el AMBA supera los 250.000 pesos, lo que representa una carga significativa para sueldos promedio de entre 800.000 y 900.000 pesos. La quita de subsidios agrava esta situación, evidenciando una brecha abismal entre el costo de los servicios y la recomposición salarial.
La situación es tan crítica que muchos padres admiten priorizar la alimentación de sus hijos, e incluso de ellos mismos, sobre otros gastos. La calidad y cantidad de alimentos consumidos se ven afectadas, y en algunos casos, se suprimen directamente comidas. Al menos 6 millones de personas tienen problemas para pagar sus deudas, priorizando impuestos y tarifas por sobre la alimentación.