Durante el Tedeum del 25 de Mayo, el arzobispo García Cuerva exhortó a los políticos a dialogar y a terminar con la polarización, enviando un mensaje con fuerte carga política. Se critica la falta de invitación a la vicepresidenta Victoria Villarruel, considerando una falla institucional.
Se recuerda que la Iglesia, desde la crisis de 2001, promueve el diálogo y la búsqueda de consensos, y que el propio Papa Francisco ya señalaba la necesidad de bajar la confrontación, incluso siendo evitado por Néstor Kirchner en actos del 25 de Mayo.
El mensaje de García Cuerva, dirigido a todos los políticos pero especialmente al presidente Javier Milei, subraya la responsabilidad de buscar el bien común y la unidad de la sociedad, a pesar de las diferencias.