El pastor Cinalli asegura que no hay dificultad o crisis demasiado grande para Dios, y que cuanto mayor es el problema, mayor es la oportunidad para que Dios se glorifique. Afirma que Dios es capaz de calmar nuestras emociones, curar nuestras ansiedades, apagar nuestros temores y traernos paz.
Estas promesas, asegura, están disponibles para todos y deben ser recordadas diariamente. Si ponemos nuestra confianza en el Señor, Él nos devolverá la paz y peleará nuestras batallas.