El pastor León Costa, proveniente de Buenos Aires, relató un caso de sanación milagrosa. Un hombre fue internado de emergencia con sus pulmones comprometidos al 92%, sufriendo fiebre, sudoración, tos y pérdida de conciencia. Sus riñones colapsaron y, tras un mes y medio en coma, su pronóstico era de apenas un 5% de posibilidades de vida debido a una septicemia generalizada.
El hombre relató que, durante su estado de coma, el pastor le indicó que tomara agua en representación de él. Tras este acto, su recuperación fue sorprendentemente rápida, siendo considerado un milagro. Se le retiró la necesidad de diálisis y mejoró de achaques derivados de infartos cerebrales y neuropatía diabética, curándose incluso de su depresión. Se enfatizó que cuando Dios obra un milagro, lo hace de manera completa.