Se criticó la actitud de los escribas modernos, que desde la comodidad de sus escritorios o pantallas difunden terrorismo en redes, descalificando y difamando sin sensibilidad hacia el prójimo.
Se citó al Papa León, quien llamó a abstenerse de palabras hirientes, juicios inmediatos y calumnias, promoviendo en cambio la medición de las palabras y el cultivo de la amabilidad.
Se enfatizó que, al igual que los escribas no detuvieron a Jesús, los "violentos de hoy" no deben frenar a quienes en Argentina buscan ayudar con esfuerzo silencioso y compromiso, impulsando la esperanza y la paz.