Se exploró la alimentación en 1810, destacando el consumo de carne vacuna, que era abundante y económica. Otros productos comunes incluían maíz, zapallo, papa, batata y mate, este último presente en reuniones de todas las clases sociales.
Se mencionaron preparaciones típicas como las empanadas, la carbonada (un guiso similar al locro actual) y la mazamorra, aún popular en el interior del país. La leche, sin métodos de pasteurización, se consumía fresca, a veces ordenada en el momento.
También se habló del charqui, carne salada y secada al sol para su conservación, y se probó una versión moderna. Se señaló que las legumbres también formaban parte de la dieta de la época.