La instalación de misiles nucleares soviéticos en Cuba en 1962 llevó al mundo al borde de la guerra nuclear durante la crisis de los misiles. El presidente Kennedy y Khrushchev resolvieron la tensión diplomáticamente, con la retirada de los misiles a cambio de la promesa de EE.UU. de no invadir la isla.
Este acuerdo, que mantuvo la paz por casi tres décadas hasta la caída de la URSS, evidenció la fragilidad del equilibrio global y la necesidad de la diplomacia en momentos de máxima tensión.