Un equipo de científicas del CONICET ha desarrollado un método innovador para eliminar el arsénico del agua utilizando un mineral llamado celita, una roca volcánica porosa.
Este descubrimiento podría ser clave para proveer agua potable a millones de personas en Argentina, especialmente en zonas rurales como Chaco, donde el 90% del agua de pozo no es apta para el consumo debido a la alta concentración de arsénico y otros contaminantes.
La celita, tratada o sin tratar, actúa como un filtro que atrapa las sustancias tóxicas. Las investigadoras, como Paula Rossi y María Paz González, explican que el proceso es de bajo impacto ambiental y que las pruebas de eficacia han sido totales para los niveles de contaminación detectados en Chaco.
El proyecto busca financiamiento para desarrollar prototipos de filtros comerciales y aplicarlos a mayor escala, con el objetivo de reducir la injusticia social y mejorar la salud pública en comunidades postergadas.