En Bolivia, la tensión social escala con continuas movilizaciones y protestas que exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz. Miles de personas, incluyendo mineros, maestros, obreros y comunidades indígenas, han ocupado la avenida Mariscal Santa Cruz en La Paz, con el objetivo de rodear la Plaza Murillo.
A pesar de los anuncios presidenciales de rebajar el sueldo un 50%, convocar a diálogo y ofrecer un perdón a la deuda tributaria, los manifestantes expresan un profundo cansancio y desconfianza. Luisa Vilca Fábrica, secretaria ejecutiva de la Confederación Nacional de Mujeres Indígenas Originarias de Bolivia, declaró que ya no creen en las promesas, citando un semestre de incumplimientos y la represión sufrida por campesinos e indígenas.
Los manifestantes, que se autodenominan productores y no "vándalos" como los calificó el presidente, denuncian la falta de apoyo gubernamental y exigen la renuncia de Paz. Freddy, un productor de la provincia Loaiza, expresó el sentir de muchos al afirmar que el presidente es "más vándalo" por no ayudar al pueblo mientras se lleva dinero del país.
La jornada de protesta se desarrolla de manera pacífica, aunque con un fuerte resguardo policial en la Plaza Murillo. Las demandas son unánimes: la renuncia del presidente, a quien acusan de indiferencia, falta de sinceridad y de gobernar a base de decretos. Se espera que las movilizaciones continúen, con un llamado a las mujeres a unirse en las calles el 27 de mayo.