Miles de manifestantes en La Paz, Bolivia, exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz, en la cuarta semana de conflicto. Las protestas, que incluyen bloqueos y enfrentamientos con la policía, acusan al gobierno de inoperancia, incumplimiento de reformas y alineamiento con Estados Unidos.
El expresidente Evo Morales se sumó a las demandas de renuncia y convocatoria a nuevas elecciones, mientras el gobierno califica las protestas como un golpe de estado orquestado. Ante la escalada de violencia, el gobierno considera declarar estado de excepción, aunque enfrenta impedimentos legales debido a la Ley Copa.
El presidente Paz anunció una reducción salarial del 50% para él y sus ministros como medida de esfuerzo. La situación es crítica, con escasez de combustible y aumento del costo de vida, llevando al gobierno a organizar puentes aéreos para el transporte de alimentos.