El problema del arsénico en el agua es natural y se agrava en zonas rurales donde el agua de pozo se enriquece con este tóxico. Un estudio en barrios del Gran Buenos Aires y zonas rurales, incluyendo la provincia del Chaco, reveló que aproximadamente el 90% de las muestras de agua no son potables, presentando no solo arsénico sino también bacterias.
Científicas como Micaela Cruz, estudiante de licenciatura en ciencias químicas, investigan la presencia de arsénico y otros contaminantes como agrotóxicos, destacando que en muchas comunidades rurales la única fuente de agua es de pozo, lo que genera un grave riesgo para la salud pública.