El presidente de Ucrania, Zelensky, denunció un nuevo bombardeo ruso, calificándolo como un acto terrorista. Rusia empleó 90 misiles de varios tipos, incluido un sistema hipersónico, atacando edificios residenciales en Kiev y otras regiones.
La Unión Europea condenó enérgicamente los ataques rusos, calificándolos de "abominables" y "actos terroristas" dirigidos a civiles. Rusia, por su parte, confirmó el uso de misiles hipersónicos y afirmó que los ataques se dirigían contra posiciones militares ucranianas.
El saldo de los ataques es de cuatro muertos y más de 80 heridos. La situación bélica en Ucrania se agrava, con Rusia intensificando sus ofensivas a pesar de las condenas internacionales.