El periodista Ali Yán fue liberado tras ser encarcelado en Turquía, acusado de insultar al presidente Recep Tayyip Erdogan a través de publicaciones en redes sociales. La Fiscalía también lo investiga por difundir información engañosa y desacreditar a las instituciones del Estado.
Yán rechaza las acusaciones y sostiene que el caso criminaliza el periodismo, cuestionando la posibilidad de ejercer la profesión si criticar al poder se convierte en delito. La organización para la que trabaja, DWB, considera preocupante que el proceso judicial continúe a pesar de su liberación.
La directora general de DWB, Bárbara Massing, expresó alivio por la libertad de Yán, pero enfatizó la preocupación por el avance del proceso legal. Periodistas en Turquía coinciden en que este caso definirá si los medios podrán seguir fiscalizando al poder sin temor a represalias.
Ejercer el periodismo en Turquía se ha vuelto una tarea peligrosa, comparada con buscar la verdad en un campo minado. La presencia de periodistas en cárceles evidencia el castigo a quienes defienden el derecho ciudadano a estar informados.