Se critica duramente al periodismo argentino, tildándolo de "mierda" y acusándolo de ser cómplice de la "dictadura" y de mentirle a la gente. Se menciona a figuras como Luis Majul, Fantino, Viale y Trebuchet, sugiriendo que odian al presidente y que deberían ser "cazados".
Se afirma que decir la verdad es peligroso y que muchos periodistas son vendidos o funcionales a ciertos intereses. Se ataca a María Pauta Santillán, insinuando que su muerte no llegará a Argentina y que verá un infierno en televisión, culpando a los "periodistas cucas". La diatriba busca desacreditar a la prensa y fomentar un sentimiento de animadversión hacia ella.