Se debate sobre la gravedad de las acusaciones de "cómplice de genocidio" vertidas contra la periodista Débora Pláger, vinculadas al debate sobre el aborto.
Se diferencia entre la circulación de rumores y las acusaciones directas y reiteradas, señalando la responsabilidad de quienes las difunden y el impacto en la vida de las personas.
Se menciona que la periodista ha judicializado las acusaciones de pedofilia y deseo de contagio de VIH, argumentando que estos discursos de odio exponen a las personas a la violencia.