Miguel Martín reflexiona sobre la crianza recibida por su madre, comparándola con la de otros padres de su generación, quienes vivieron la "guerra" y no permitían "grises".
Relata un incidente en un restaurante donde su hija escupía comida, y cómo su madre intervino, defendiendo a la niña y negando haberla castigado físicamente en su infancia. Martín insiste en que su madre sí lo golpeaba, describiendo su método como "intento de homicidio".
Su hijo, presente en la escena, comenta que su abuela niega haberlo golpeado, a pesar de los recuerdos de Martín.