La actriz Leticia Brecci relata su lucha personal contra la presión estética y los trastornos alimenticios desde su adolescencia.
Desde joven, escuchó frases como "las actrices no son gordas", lo que la llevó a preocuparse por su imagen y a intentar controlar su alimentación.
A los 16 años, durante la filmación de una película de época, recibió comentarios sobre su peso que la afectaron profundamente, llevándola a buscar ayuda homeopática y a consumir anfetaminas para adelgazar.
Brecci describe cómo las anfetaminas inicialmente le ayudaron a concentrarse para estudiar, pero con el tiempo le generaron problemas de salud, rechazo por su cuerpo y mentiras sobre su alimentación.