Leticia Brecci confiesa que aún se siente prisionera de la exigencia de un cuerpo aceptado en el mundo del espectáculo, a pesar de haber superado el consumo de anfetaminas.
Relata cómo, incluso en su adolescencia, escuchó comentarios despectivos sobre su aspecto físico, como los de Lucho Avilés sobre supuestos "bigotes", que la hicieron sentir insegura.
La actriz reflexiona sobre cómo el espectáculo, si bien la ha sostenido, también ha sido "dañino" para su autoestima y su percepción corporal.