La falta de agua potable y su contaminación representan una problemática crítica en las comunidades rurales, afectando la vida diaria y el desarrollo.
La escasez de agua limita el acceso a consumo, cocina y saneamiento, mientras que la alta concentración de arsénico y flúor la hace no apta para el consumo humano.
Esta situación impacta directamente en la educación, los emprendimientos y la organización comunitaria, evidenciando la urgencia de soluciones hídricas.