Un joven relata su dura experiencia de vida marcada por la detención de toda su familia en un allanamiento policial, lo que lo llevó a un instituto de menores. Posteriormente, vivió con su abuela, pero su rebeldía y resentimiento lo llevaron a la calle y al consumo de drogas.
Su vida dio un giro al conocer La Universal, donde encontró un propósito y valor. A través de la práctica de enseñanzas recibidas, experimentó cambios internos, dejando atrás las noches de salidas, el alcohol y la depresión que lo aquejaban tras una separación.
El momento cumbre de su transformación fue la recepción del Espíritu Santo, que le brindó paz, alegría y seguridad. Hoy, casado y con familia, disfruta de una vida plena y con propósito, destacando al Espíritu Santo como su fortaleza y guía.