Italia conmemora una década de la aprobación de las uniones civiles homosexuales, un avance que ha permitido a miles de parejas reconocer sus derechos. Sin embargo, el avance se ha frenado bajo el gobierno de extrema derecha de Giorgia Meloni, quien se niega a legalizar el matrimonio igualitario.
La ley Shiriná de uniones civiles, aprobada en 2016, ha registrado más de 24,000 uniones, con picos en los últimos años. No obstante, la figura del matrimonio igualitario, que permitiría la adopción homoparental y la filiación plena, sigue siendo un objetivo no alcanzado.
El gobierno de Meloni defiende el modelo de familia tradicional y penaliza la gestación subrogada, medida que afecta especialmente a parejas diversas. Además, se les niega el acceso a la fecundación in vitro y se les revoca el reconocimiento de sus hijos.
A pesar de la resistencia del gobierno, la sociedad italiana muestra una mayor receptividad hacia la igualdad plena. La corresponsal en Roma señala que, aunque Italia sigue siendo conservadora, las familias diversas son visibles, pagan impuestos y contribuyen a la sociedad. Sin embargo, persisten polémicas sobre los hijos de estas parejas y el acceso a tratamientos de fertilidad.