El caso de Néstor Rosín, dueño del hotel Radisson Red Sol en Funes, Santa Fe, expone el colmo de la burocracia y el abandono de las obras en rutas nacionales. A pesar de que el deterioro de la colectora de la autopista Rosario-Córdoba a la altura del kilómetro 307,5 de la Ruta Nacional 9 dificultaba el acceso al hotel, y tras reclamos sin respuesta, Rosín decidió realizar las reparaciones con sus propios medios.
Sin embargo, en lugar de un reconocimiento, Rosín recibió una carta documento de Vialidad Nacional intimándolo a deshacer los arreglos realizados en un plazo de 10 días hábiles. La argumentación oficial es que la obra se realizó sin permiso, a pesar de que el propio hotel sostiene que hubo comunicaciones previas y que incluso se les dio el visto bueno para continuar.
Este insólito requerimiento de Vialidad Nacional, que pide "volver para atrás" y romper los pozos que se habían tapado, genera indignación y absurdo. La situación se agrava al considerar que el mantenimiento de la colectora ya estaba contemplado en la aprobación de la prefactibilidad del hotel por parte de la Municipalidad de Funes.
El informe periodístico previo sobre el estado de las rutas, que evidenciaba la problemática, parece no haber tenido el efecto esperado, y este nuevo episodio con la carta documento a Rosín subraya el abandono y la ineficiencia en la gestión de las obras viales, a pesar de que se anunciaron concesiones de miles de kilómetros.