Se relata un insólito suceso en Perú donde un alcalde, al probar un arma Taser, se la aplica a sí mismo y recibe una descarga eléctrica mientras se ríe.
Se comenta la reacción del alcalde y de su acompañante, así como la aparente falta de comprensión sobre el funcionamiento del arma.
Se bromea sobre la situación, sugiriendo que el alcalde pensaba que la descarga no dolería o que podría controlarla.