El avión presidencial estadounidense, el Air Force One, es mucho más que un medio de transporte; funciona como un centro de operaciones militares volador. Está equipado para enviar mensajes encriptados y tiene la capacidad de resistir ataques energéticos, lo que subraya la importancia de la seguridad en los viajes del presidente de los Estados Unidos.
Se destaca la seguridad que rodea al presidente, ejemplificada en la visita de Donald Trump a China, donde se utilizaron múltiples vehículos para despistar y proteger al mandatario, similar a lo ocurrido durante su visita al G20 en Argentina.