La administración Trump ha abierto la puerta a los "africaners", un grupo étnico sudafricano de descendientes neerlandeses, ampliando a 17.500 la cantidad de miembros de este grupo a acoger como refugiados. El gobierno republicano argumentó que la seguridad de esta minoría blanca está en riesgo debido a presunta discriminación por parte del Ejecutivo del Congreso Nacional Africano, liderado por Cyril Ramaphosa.
Esta hostilidad creciente agrava los riesgos para los africaners en Sudáfrica, quienes ya sufren una discriminación racial patrocinada por el gobierno. El costo estimado para trasladar a este nuevo grupo de refugiados rondaría los 100 millones de dólares durante el año fiscal actual.
Los africaners han sido el grupo poblacional más beneficiado por la política migratoria de Trump, que ha paralizado la mayoría de las solicitudes de asilo de otras partes del mundo. Hasta la fecha, Estados Unidos ha acogido a 4.496 africaners blancos como refugiados, mientras que solo a tres personas del resto del mundo.
La discordia entre la Casa Blanca y el gobierno sudafricano se originó por un proyecto legislativo de 2025 para redistribuir tierras, que afectaba a la minoría blanca (poseedora del 70% de las tierras a pesar de ser el 7% de la población). Donald Trump calificó esta ley de racista y tomó represalias contra Sudáfrica.