La interna libertaria se intensifica, generando preocupación por la posible parálisis de la gestión gubernamental. Se señala que la falta de unidad y las disputas internas podrían impedir al gobierno llevar adelante sus funciones más básicas.
A pesar de los conflictos, el Congreso ha mostrado funcionabilidad, aprobando leyes y manteniendo acuerdos con gobernadores y la oposición. Sin embargo, se advierte que esta dinámica podría verse afectada por el inicio del año electoral, donde cada sector buscará sus propios intereses.
Se plantea la controversia sobre si al presidente se le miente o si él mismo se deja engañar, con figuras como Ramiro Marra y Agustín Laje opinando al respecto. Se cuestiona la veracidad de las versiones sobre supuestas operaciones o engaños, y se critica la idea de que el presidente sea tratado como un "imbécil" o un "discapacitado intelectual".
Se menciona el incidente en Diputados donde el legislador Aldo Leiva utilizó una máscara de Manuel Adorni, generando un cruce con el presidente de la Cámara, Martín Menem. Este hecho, aunque trivial para algunos, se suma a la tensión general y a la percepción de que el Congreso se ha convertido en un "circo".
Se destaca la importancia de la relación del gobierno con el PRO y los gobernadores, así como la necesidad de mantener la estabilidad económica para asegurar el funcionamiento del Congreso. Se advierte que la falta de mayoría clara y la dinámica electoral podrían complicar el panorama para el oficialismo.