Donald Trump anuncia un "gran acuerdo de paz" en medio de la guerra con Irán, mientras Teherán rechaza cualquier negociación. El presidente de EE. UU. busca proyectarse como un líder clave en la arquitectura regional, reuniéndose con líderes de países del Golfo, Turquía, Egipto, Jordania y Pakistán, además de Benjamín Netanyahu.
El punto central de las negociaciones es el Estrecho de Ormuz, vital para el transporte de petróleo global. La disputa radica en las condiciones para su reapertura: las de Estados Unidos o las que imponga Irán. Israel, enfrentando una guerra existencial, se encuentra en una posición incómoda.
La credibilidad de las negociaciones se ve mermada por la falta de un liderazgo claro en Irán y las tácticas de Trump, quien podría estar abusando de las advertencias de conflicto. La situación económica y la necesidad de fondos para sostener la política exterior estadounidense añaden presión a la resolución del conflicto.