La situación en Bolivia es crítica debido a los bloqueos que han generado un severo desabastecimiento de combustible en La Paz. Las filas para cargar nafta y diésel son kilométricas, con gente esperando desde el día anterior.
A pesar de la llegada de camiones cisterna, el suministro es insuficiente para cubrir la demanda. La crisis afecta también el transporte público y la vida cotidiana de los ciudadanos, quienes deben esperar largas horas para poder abastecerse.