La escasez de combustible en Bolivia genera largas filas de vehículos y una profunda preocupación entre los ciudadanos, quienes deben esperar hasta 18 horas para llenar sus tanques.
La situación se agrava por los bloqueos y la crisis política que atraviesa el país, afectando el normal funcionamiento del transporte y la economía. Los automovilistas expresan su desesperación ante la falta de soluciones y la incertidumbre sobre cuándo se normalizará el suministro.