El invitado opina que el presidente Milei identifica inteligentemente una sobrevictimización de un sector del periodismo, utilizando la rivalidad con los medios como estrategia política.
Sostiene que los discursos de odio y la crítica hacia periodistas como Novarecio o Longobardi no son nuevos, sino que existían antes de Milei, aunque él haya exacerbado la grieta. Considera que la indignación de algunos periodistas ante estas críticas es tardía.