Ante el cambio climático, la búsqueda de variedades de olivo genéticamente adaptadas es crucial. La investigadora Tatiana Klepo destaca la importancia de las variedades antiguas, que poseen mayor diversidad genética y resistencia al calor, como las encontradas en Túnez y Argelia.
El cultivo de olivos en Austria, como experimento, muestra que es posible obtener cosechas en regiones más frías. Sin embargo, la diversidad de climas y suelos requiere múltiples variedades "perfectas", un proceso que toma tiempo. La producción de aceite de oliva en Austria, aunque incipiente, podría ser rentable, pero plantea un desafío para los olivicultores tradicionales del Mediterráneo, quienes enfrentan cosechas perdidas y precios elevados debido a las olas de calor.
A pesar de las dificultades, la esperanza reside en la resistencia y adaptabilidad del olivo. Se cree que el árbol sobrevivirá y se adaptará al cambio climático, asegurando su presencia durante muchos años más.