Los niños del monte comparten sus juegos y anhelos, reflejando la dualidad de su entorno: la alegría de la infancia y las duras realidades que enfrentan.
Entre deseos de bicicletas, zapatillas y casas de color, también expresan aspiraciones como ser policía o maestra, mostrando la diversidad de sus sueños.
Sin embargo, la falta de recursos, como ropa, útiles escolares y una vivienda digna, marca su día a día, evidenciando las carencias que limitan su desarrollo.