Se reportaron disturbios y largas filas en tiendas de lujo de varias capitales del mundo, incluyendo Londres y Nueva York, por la compra de un nuevo reloj de plástico de la marca Swatch.
La alta demanda generó peleas y desorden, llevando al cierre temporal de algunas tiendas. El reloj, una colaboración entre Swatch y una marca de lujo, se vende a 400 dólares y se presenta como un accesorio de moda, similar a los de cotillón o los que se cuelgan de carteras y mochilas.
A pesar de su precio y material, el reloj de plástico ha generado un furor inusitado, provocando que la gente acampe durante días para conseguirlo. Incluso se menciona que el precio de reventa podría ser aún mayor.