Un estudio de la Universidad de California en Davis revela que las plantas sí se mueven para huir del calor extremo y los cambios abruptos de lluvia, pero sus nuevos destinos a menudo no son aptos debido a la pérdida de hábitat, lo que pone en riesgo de extinción al 16% de la vegetación mundial para 2100.
Se creía que la migración lenta de las plantas las condenaba a morir frente al calentamiento global, pero la investigación demuestra que la velocidad de desplazamiento no es el problema principal. La causa de la alta tasa de extinción es la pérdida de hábitat, que incluye no solo la temperatura, sino también condiciones adecuadas de suelo, precipitaciones y luz.
El estudio identifica al noroeste de Estados Unidos, el sur de Europa y Australia como las regiones con mayor riesgo. Las consecuencias de la pérdida de plantas incluyen la reducción de la capacidad de absorción de CO2, liberando gases de efecto invernadero y aumentando el riesgo de incendios. La supervivencia de los animales también depende de los hábitats que proporcionan las plantas.
Los investigadores proponen proteger los hábitats actuales de las plantas y sus refugios climáticos, además de frenar urgentemente el calentamiento global reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero. La prioridad es evitar la pérdida de hábitats adecuados para reducir la extinción vegetal.