El reportaje sigue la vida de Nick, un joven de 18 años que nació y creció en Venecia. Se muestra su rutina diaria, desde el desayuno hasta la asistencia al colegio, destacando las particularidades de la vida en la ciudad italiana, como la importancia de la familia y el uso predominante de la caminata y los vaporetti como medios de transporte.
Se aborda la problemática del envejecimiento de la población veneciana y el cierre de escuelas, contrastando con el deseo de Nick de estudiar informática y buscar oportunidades fuera de la ciudad. La narrativa también resalta la masiva afluencia de turistas y la adaptación de los locales para sortearlos, así como la tendencia de los jóvenes italianos a vivir con sus padres.
Finalmente, se describe cómo Nick y sus amigos aprovechan el tiempo libre navegando en barco y jugando a juegos tradicionales venecianos. A pesar de su cariño por Venecia, Nick contempla mudarse para estudiar y trabajar, aunque expresa su deseo de regresar en el futuro para formar una familia.