La falta de luz obliga a modificar las rutinas diarias y a buscar soluciones de emergencia. Una mujer de Avellaneda, que debía llevar a su hijo al colegio José María Torres, se encontró con la suspensión de clases y tuvo que recurrir a su madre para que cuide al niño mientras ella va a trabajar.
La situación generó un cambio drástico en sus planes, ya que tuvo que viajar a Paternal, zona donde sí hay luz, para dejar a su hijo antes de dirigirse a su trabajo en Recoleta. El incidente evidencia las complicaciones que el corte de suministro eléctrico genera en la organización familiar y laboral.