El aumento del transporte está arruinando a los trabajadores, quienes sienten que trabajan cada vez más solo para pagar boletos. Una mujer viaja tres veces al día en transporte público (tres tramos de ida y tres de vuelta), lo que implica un gasto considerable solo para ella de 25 mil pesos semanales, unos 100 mil pesos mensuales.
Además, ha dejado de comprar comida para llevar al trabajo y cocina en casa para ahorrar. Su sacrificio diario incluye levantarse a las 4 de la mañana para acompañar a su hija a la universidad, reflejando la dura realidad económica que enfrentan muchas familias argentinas.