El programa abordó la importancia del estilo de vida en la salud, destacando que hábitos como dormir mal, comer ultraprocesados, el estrés y el tabaquismo repercuten directamente en el desarrollo de enfermedades y el envejecimiento prematuro. Se enfatizó que un estilo de vida saludable puede prevenir o retrasar la aparición de enfermedades, incluso con predisposición genética.
Se discutió la necesidad de complementar un buen estilo de vida con suplementación basada en evidencia, especialmente a partir de los 45 años, considerando etapas como la menopausia y andropausia. Se mencionó la importancia de vitaminas como la C, D y K2, y se presentó el concepto de "Medicina del Estilo de Vida" (MEV), que integra hábitos saludables con suplementación para optimizar la salud y el envejecimiento.
Se hizo referencia a estudios de Harvard y al plato de alimentación recomendado por esta universidad, que prioriza proteínas saludables (animales o vegetales), granos enteros, grasas saludables (como aceite de oliva) y una hidratación adecuada, sugiriendo limitar los lácteos. Se resaltó el patrón alimentario tipo mediterráneo por su protección cardiovascular.
La actividad física se presentó como un pilar central, combatiendo el sedentarismo como factor de riesgo principal. Se recomendó ejercicio aeróbico diario (150 minutos semanales) y de fuerza (2-3 veces por semana). Finalmente, se abordó el manejo del estrés, la microbiota, los probióticos y la importancia de evitar hábitos tóxicos como fumar y el consumo de alcohol, considerándolos cruciales para la prevención de enfermedades.