Se descubrió un complejo sistema de salud paralelo y fraudulento denominado "Argentina Salud", operado por delincuentes con condenas por homicidio y piratería del asfalto.
Este entramado ilegal incluía clínicas, centros de salud, farmacias y ambulancias, todos funcionando sin autorización y utilizando medicamentos obtenidos ilícitamente.
La investigación se inició a raíz de que una médica legítima recibió una receta con su sello apócrifo, lo que la llevó a alertar a la justicia. Se descubrieron matrículas falsas, incluyendo la de un ciudadano cubano con ingreso ilegal al país.
Se realizaron allanamientos y detenciones, entre ellos los de Alberto Santarceri y Gabriel Muse, quienes coordinaban la red. Se encontraron medicamentos robados y se determinó que el sistema operó durante al menos dos años, atendiendo a personas con profesionales en su mayoría fraudulentos.