El programa continúa relatando las experiencias de los sobrevivientes del terremoto en Nepal. Se describe la sensación de vulnerabilidad y la urgencia por recomponerse tras el desastre.
La destrucción es evidente, con edificios caídos y la gente buscando refugio. Las réplicas constantes aumentan la tensión y la confirmación de que se trataba de un terremoto de gran magnitud.
Se destaca la importancia de la comunicación en momentos de crisis. El grupo decide avisar a sus familias que están bien, utilizando un teléfono satelital para contactar a Silvina, quien a su vez alertaría al resto.
La noche siguiente al terremoto se presenta como un desafío, con la incertidumbre y el miedo a nuevas réplicas. Muchos deciden dormir a la intemperie por temor a que los edificios se derrumben, a pesar de la lluvia.